Donación A Escribir Desde El Alma

Poema y Relato de mi mes de Enero de 1997

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Paz y bien
En 1997 escribí un ciclo de poemas a los meses. Este es el poema dedicado a enero:

Dicen que todo empieza mas sigue igual,



Sigue su curso a ritmo sísmico, andante.



Ni las sorpresas tienen algo de asombro,



Ni las personas cambian de concepción.



Podemos dar nombre a las dulces amebas



Que pueblan cada parte de nuestra piel,



Nuestros sentidos, nuestra vida sin vida,



Amenazantes cuentos, mentira al fin.






Dicen que todo empieza mas sigue enero,



Aturde al hombre dando pie con su marco



A la mirada atrás de los espejos huidizos;



Y francamente quiero ver cómo algunos



Desde los ojos púdicos y veniales,



Nacidos niños para arder la costumbre,



Desnudan gestos fríos, nieve en su alud,



Que consentir sin pausa hasta la noche.




En  este año de 1997 trabajaba como comercial en una empresa de Transporte Urgente, me estaba formando en escritura creativa y me daba por invéntame historias basadas en la realidad de un vendedor de finales de siglo XX. Esta historia es de enero.
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VENDEDOR DE SUEÑOS

   Soy un vendedor de sueños. Esto es una tontería pero que queda muy literariamente literaria. Es decir que empezando así tengo poco futuro. Pero es que no sé realmente cómo comenzar este relato que no se si es o no es, o si más bien quiero escribir una carta a quien corresponda o a quien no le interese, ahora que esta de moda. Sigo en el error evidentemente porque primeramente antes de escribir una línea me tenía que haber puesto en un sitio, haber pensado, reflexionado y decidido qué iba a hacer. He preferido dejar fluir la mente (mentira porque fluye en definitiva lo que quiero que fluya, para eso he estudiado técnicas de escritura).



   Yo soy un vendedor que vende poco, mucho o algo, pocas veces nada por no decir nunca, porque aunque no sea consciente sé que estoy vendiéndome a mí o vendiendo algo. De momento no voy a decir qué ¿Para qué, a quién le interesa?  El caso es que vendo.

   Para vender dicen que es preciso creer lo que vendes, no es del todo cierto, pero se vende más con deseo, con pasión y con convencimiento. Esto no sé si está en algún manual pero comprobado por mi está.

   Yo ahora quiero vender la moto, cosa que no sé si colará. Lo de la carta era una opción por si me publicaban en un Medio económico la siguiente exposición. Un día que había quedado con un cliente y no tenía ninguna cita concertada más para después, llegué dispuesto a escuchar sus necesidades y a proponerle soluciones adecuadas, como es normal, aunque no siempre ocurra así desgraciadamente. Me encontré con que se había ido a una reunión y no sabían muy bien cuando acabaría y si vendría a la oficina. Pude optar por irme pero era un día de frío y en la salita de espera se estaba bien, la secretaria del visitado muy amable me ofreció un café, le dije que sí, voy a esperarle, no me voy de aquí hasta no hablar con él. Por mi mente pasaba la estrategia de va a sentirse el cliente como que me debe un favor, y las disculpas se convertirán en complicidad y más posibilidades de que opte por mí, dado mi indudable interés.



   El café no estaba mal y la colección de libritos sobre los economistas más importantes de la historia, que regalaban con un diario económico, me pareció atrayente. Como parecía que iba a estar rato opté por leer cosas de provecho que no las noticias del día repetitivas como el ajo y que ya había oído por la radio.



   La vida y las orientaciones sobre economía de los clásicos me hicieron pensar y sacar jugo de mi corta experiencia personal y profesional, pero creo que suficiente para hacer juicios de un cierto valor que me ayudasen a crecer y madurar más. Realmente tengo un revoltijo de ideas que no se si podré organizar mínimamente pero que en esa hipotética carta que nunca escribiré hubiese perfilado con citas a pie de página y ampliando la información aprendida.



   Me he dado cuenta de que todo el pensamiento camina aportando sobre lo dicho otra visión más que enriquece, no tiene por qué anular, la anterior. La economía y la sociedad está fundamentada sobre el dinero y el consumo. Tener más para tener más de lo mismo o de otra cosa perecedera o no. Esto no es del todo cierto, hay que decir que depende de las ambiciones y la cultura de cada uno. Dependiendo de la clase social, la cultura y el objetivo marcado en tu vida, si lo tienes, podrás querer una u otra cosa, pero eso sí a fuerza de trabajar lo más posible y durante más tiempo del fijado, actualmente ocho horas. Se dice que la excepción son los funcionarios pero no es del todo cierto. Los habrá que trabajen sus horas y ya no trabajen más pero pienso que es lo raro, dependerá de los puestos y las responsabilidades. Seguro que habrá otro objetivo que con trabajo remunerado, monetariamente o no, le tendrá entretenido para satisfacer una necesidad o deseo que le haga caminar en la vida.



   El tema del paro no quiero profundizar en él porque me iría del tema que me ocupa y dejaría de ser un vendedor de sueños. Lo normal como he escrito antes es trabajar más tiempo por dinero, por presión en el trabajo y así no perder el puesto, para poder ascender y así ganar más dinero, para tener un mejor nivel de vida y más desahogo. Casi desde que nacemos estamos entrampados con los padres, la familia, los amigos, los jefes o las empresas, los bancos y eso supone trabajar para conseguir ir liquidando las deudas que nunca se acaban.



   En estos días no se si se lleva el aparentar más que en otros tiempos, pienso que lo que se lleva es conseguir llegar a ese nivel que queremos aparentar, seguir la moda, y para eso se necesita dinero, por supuesto que el dinero viene del trabajo. Por otro lado está trabajar en lo que quieres y te gusta (aunque sea absurdo si no fuese necesario), en lo que te realiza y  está remunerado convenientemente. Esta opción parece que la sustentan las gentes con un nivel cultural alto o medio alto. En un primer momento se trabaja para aprender, para crecer, para satisfacer unas necesidades básicas y en un segundo momento se trabaja más para conseguir puestos de una cierta responsabilidad a los que te sientas llamado y ¡Qué casualidad! Están bastante bien remunerados por lo que te llevan a un mayor poder adquisitivo y a conseguir un nivel de vida alto al que todo el mundo aspira.



   Aunque siempre se diga que se quiere trabajar menos tiempo y ganar más, la experiencia me dice (sé que no soy muy mayor) que si sólo trabajásemos por la mañana querríamos o buscaríamos o inventaríamos un trabajo para por la tarde, para así estar ocupados, seguir realizándonos y seguir ganando dinero.



   Aquí se abre un gran problema. No existe una sociedad de ocio, una educación del ocio y tiempo libre que cumpla los requisitos de satisfacción personal, cultural, entretenimiento y de consecución de dinero con ello, sino más bien todo o algo lo contrario, parece que no es ni bueno, a veces, ni bonito, en algún momento, ni barato, casi siempre. La conformidad es una palabra sin significado. No puedo quedarme aquí, tengo que llegar allí. Además el ocio es consumo y hay que pagarlo, para ello no es suficiente con el dinero que tenemos, es preciso más o que el ocio-cultura sea gratis, es decir que el papá Estado nos lo proporcione. Eso no puede ser así porque hay gente que vive y se enriquece con el ocio y no se puede matar otra gallina de los huevos de oro. Solución. Pienso que no la tengo, no la puedo dar, tan solo expongo hechos.  

   Seguiré vendiendo sueños que se ven o no, que se manifiestan en productos o en servicios y que se cobran. Al menos por unos momentos he estado fuera de ese maremagnum. Ahora vuelvo a él.



   Recuerdo que la visita a mi cliente, donde leí algunos libros de economistas y sus teorías que me indujeron a esta disquisición, no fue como yo imaginaba. Lógico, estaba descentrado y además no pude venderle un sueño mejor que el que tenía. Tal vez sea un mal vendedor y no pinte para cada individuo su mejor sueño con lo que tengo, y es que me es difícil mentir a ciertos niveles, no me gusta pillarme los dedos y vender humo que luego atufará mi casa. Prefiero esperar y hacerle saber que estoy ahí para que cuando su sueño se derrumbe construirle el mío.

 Enero 1997
 Gracias.
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Miguel Ángel Cervantes Almodóvar
Miguel Ángel Cervantes Almodóvar

Poeta y mentor de personas creativas bloqueadas y escritores

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