Donación A Escribir Desde El Alma

Voto de Amor (no poético) de M. María Ana Alberdi C.F.

Paz y bien.
Celebro este día de amor con un "documento" de amor sin parangón. En un folleto que encuentro en una capilla de las Madres Concepcionistas de El Pardo, con "razonamientos" por la Beatificación de la Madre María Ana Alberdi. Dice

<<Desde el Monasterio de La Latina pronunciará su irrevocable Voto de Amor, no exento de líricas expresiones que una mujer profundamente enamorada dirige a su Amado, en los siguientes términos:
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"VOTO DE AMOR"
Dios y Señor mío, por lo que en mí siento; por los continuos anhelos y vehementes deseos de dicha completa y de vivir mi fin que tengo,
por el ansia irresistible y que de una manera inexplicable agita todo mi ser
y me impulsa a buscar y conseguir una felicidad que lo tenga todo, que no tenga fin, que sea divina como la que prometéis y dais a los que a Vos aman;
por esa misteriosa fuerza de atracción que suscitáis en mí amándome más que a nadie, amándome antes y mejor que a nadie,
es lo que me reafirma en la convicción de que AMAR ES TODO Y DE QUE EN EL AMOR ESTÁ TODO;
y por Vos Jesús mío, sois amor y por amor vinisteis al mundo ocultando los esplendores de la Divinidad y los atributos de la realeza con los celajes de la naturaleza humana,
formando así conmigo la unión más grande, la más íntima, que es sustancial y divina hasta tal punto que,
esta mi carne juntamente con vuestra carne, tiene derecho nada menos que a la adoración,
siendo Vos por ello el Ser más amable, el único Ser amable con derecho exclusivo a mi amor, a todo mi amor,
y el amor es lo más profundo y más grande que hay en mí, el primero y el único móvil de mí y la primera y más grande cosa que me pedís
y la más perfecta y sublime virtud y la más dulce y excelente manera de serviros,
adopto la firmísima decisión de no amar en lo sucesivo más que a Vos.

Esta mi decisión de amaros y mejor cada hora, cada minuto, cada instante, siempre, sin fin ni tregua ni descanso, proponiéndome, así mismo e intentándolo con tesón, ser santa amando.

Y no queriendo que esta mi decisión y las frases con que lo expreso sean como un mero eco fugaz y momentáneo de una ilusión, ni la expresión de un pasajero sentimiento,
antes bien convencida de que el verdadero amor consiste en la comunicación de los que se aman,
y que el amor debe ser además efectivo, recíproco y de benevolencia
y de que la más verdadera y expresiva demostración del amor con los hechos, las obras y actos,
os prometo amado Jesús mío que, en lo sucesivo, el uso de mis potencias y sentidos, el uso de la gracia y mis actividades todas se desarrollarán a impulsos del amor a Vos
y en cuanto de mi fragilidad penda, confiada en vuestra gracia y amorosa correspondencia,
en presencia de la Santísima Trinidad e invocando la ayuda y asistencia de Vuestra Santísima Madre
y también mía amadísima, a quien en tan dulce empresa elijo por Maestra, guía y conductora,
del Santo Ángel de mi guarda, de San José, de mis santos patronos y abogados, con el beneplácito y aprobación de mi Director o Confesor,
de todo lo que hasta aquí he ofrecido, os hago nueva promesa y voto formal de hacerlo así.

Y como yo sé Amado y Bien mío, la grandeza de mi debilidad y de la verdad de la inconstancia humana,
no queriendo así y todo, que mi amor sea ilusión, ni un estéril sentimiento,
no queriendo tampoco que jamás decaiga ni disminuya, ni tenga claros ni lagunas,
si alguna vez me asaltare la duda porque no os siento, y cuando el trabajo, el cansancio y la fatiga me acosen, cuando la tentación y los fueros de la naturaleza
y aún la misma caída me atenacen y atormenten,
y hasta cuando los estragos del dolor y del sufrimiento paralicen las actividades de mi ser, recluyéndome en el lecho del dolor,
¡ah!, entonces Jesús mío, sí, entonces pensaré que os amo, y sobreponiéndome al desaliento y al dolor,
como cuando gozo, como cuando siento contento, como cuando esperanzas y dichas de satisfacciones inundan todo mi ser,
haré actos de amor, os recordaréis mis juramentos y mi voto de amor como testimonio de que donde hay amor,
no hay ni dolor, ni trabajo, ni sufrimiento,
según aquello de San Bernardo: "Ubi amor est labor non est, sed sapor".

La dicha de mis afanes
la construye
el amaros más,
amaros mejor,
amaros siempre
ya que ni en el cielo,
ni en la tierra
hay nada más dulce,
ni más fuerte,
ni más grande que el amor,
nada hay
ni más ni mejor.>>

Este escrito fue encontrado en un cuadernillo de la Madre María Ana Alberdi.
GRACIAS
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Miguel Ángel Cervantes Almodóvar
Miguel Ángel Cervantes Almodóvar

Poeta y mentor de personas creativas bloqueadas y escritores

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