Donación A Escribir Desde El Alma

Nobel De Literatura 2019 Peter Handke

PAZ Y BIEN

“Yo me he hecho escritor, y tengo más que nunca la sensación de deber a los demás escribir para ellos”

Cuando en los 90 del siglo pasado fui alumno en la ESCUELA DE LETRAS de Madrid, recuerdo que uno de los primeros libros que tuvimos que leer fue  El miedo del portero al penalti del autor que este año se lleva el Nobel de Literatura.
Por ser este un blog más relacionado con la poesía voy a compartir algunos poemas del escritor austriaco super-completo, brillante en todos y cada uno de los géneros en los que se enfoca.
Quiero hoy compartir, primeramente, un famoso poema en homenaje a mi hija y a todos nosotros que somos hijos:

Peter Handke – Cuando el niño era niño 

Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.
Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
y echaba a correr de pronto,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.
Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?
Lo que veo oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?
Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, las judías,
el arroz con leche y la coliflor.
Ahora lo come todo y no por obligación.
Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, con suerte, solo en ocasiones.
Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora se estremece ante a ella.
Cuando el niño era niño,
jugaba abstraído,
y ahora se concentra en cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.
Cuando el niño era niño,
como alimento le bastaba una manzana y pan
y hoy sigue siendo así.
Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y aún sigue siendo así.
Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua
y aún sigue siendo así.
En cada montaña ansiaba
la montaña más alta
y en cada ciudad ansiaba
una ciudad aún mayor
y aún sigue siendo así.
En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado
como aún lo sigue estando,
Era tímido ante los extraños
y aún lo sigue siendo.
Esperaba la primera nieve
y aún la sigue esperando.
Cuando el niño era niño,
tiraba una vara como lanza contra un árbol,
y ésta aún sigue ahí, vibrando.
Peter Handke – Guionista de la película: El cielo sobre Berlín.
Me emociona mucho este poema y quiero que te fijes en los últimos versos sobre todo porque si he de honrar a este literato con esos versos meditados y vibrados en mí, lo hago:

POEMA CONMINATORIO 
Un antiguo deportista nacional camina una noche de verano. 
Lleva zapatos de baile 
salpicados de vómito. 

En un cruce de las afueras de la ciudad contempla en el vapor de la media noche 
la cruz de la cima 
y se apoya en ella como entonces 
cuando con su clase del colegio se helaba de frío en Dachstein 
y su mejor amigo le hacía una foto. 

Como entonces da palmadas y ríe como un anciano 
a pesar de que la noche de verano es tibia 
y ya nadie lo fotografía. 

Es la noche de las botas de esquí retumbando en la cabina del teleférico, 
el arroyo murmura bajo el hielo en las profundidades 
y la víbora avanza desde los arbustos de arándanos 
bajo los pantalones del esmoquin del supernumerario. 

Su última mirada contempla en la temible noche 
un autobús de aeropuerto iluminado 
donde los pasajeros se mueven como gusanos 
en el interior de un estómago. 

Era empleado de la caja de ahorros central; 
ya siendo niño estaba muy unido a los esquís 
que ahora ya no le valen. 
Y ya entonces las libélulas bailaban sobre los charcos en la montaña 
cuya agua no es potable. 
Envejecer 
y que frente a mí brille una mesa 
sobre la que se balancea una cuchara. 

Puede ser, 
yo contigo, 
tú conmigo, 
sólo logramos emitir un balbuceo. 
Pero este balbuceo nuestro 
será lo más hermoso 
que ambos leguemos al mundo. 
Este nuestro común 
balbucear confuso 
será nuestro legado humano.

Voy a terminar con alguna cita que cuando lo han entrevistado ha dejado como perlas que indican un camino a la persona humana y al escritor:
“la búsqueda del ritmo del alma del lenguaje distinta en cada uno”.

Me da igual que hable de la vida que del teatro pero este fragmento del libro Insultos al público es para reflexionar e implicarnos en la vida, en vivir con sentido:
"Ustedes no asisten a una obra de teatro. Ustedes no son meros receptores. Ustedes están en el centro mismo de la acción. Ustedes son el fuego mismo. Ustedes están inflamados. Ustedes están a punto de ignición. No necesitan un modelo. Ustedes son el modelo. Ya han sido descubiertos. Ustedes son la revelación de la noche. Ustedes nos encienden. Nuestras palabras se inflaman al contacto con ustedes. La chispa que nos inflama, brota de ustedes."

Este fragmento del Poema a la duración lo tomo como significativo para los que tenemos un contacto con el silencio y la meditación:
"Nunca he experimentado la duración 
en el lugar en el que estoy normalmente 
-en aquel "estar sentado en silencio" 
que, dicen, le "santifica" a uno-
nunca he experimentado la duración 
en las mesas de los huéspedes habituales, sean las que fueren 
-los letreros que las señalan, 
con todos los respetos por los restaurantes, 
los aborrezco
nunca he experimentado la duración 
consumiendo los "platos preferidos", 
escuchando una de mis "canciones preferidas", 
paseando por "mi" camino. 
Bien es verdad que la duración es la aventura del año tras año, 
la aventura de la cotidianeidad, 
pero no es ninguna aventura de la ociosidad, 
no es ninguna aventura del ocio (por muy activo que éste sea.)" 

En el extenso Poema de la duración hay una parte sobre el amor que quiero compartir porque mis amigos y amigas, las mujeres que han marcado mi vida quiero que la tengan presente:
"El poema de la duración es un poema de amor. 
Trata de un flechazo, 
al que siguieron luego muchos flechazos como éste. 
Y este amor 
no tiene la duración en ningún acto concreto, 
más bien en un antes y un después 
en el que, por el nuevo sentido del tiempo que depara el amor,
el antes era el después 
y el después el antes. 
Nos habíamos unido antes de unirnos; 
seguimos uniéndonos 
después de habernos unido, 
y de este modo, años y años, estuvimos 
cadera con cadera, aliento en aliento, 
uno aliado del otro. 
Tus cabellos castaños tomaron una coloración roja 
y se volvieron rubios. 
Tus cicatrices se multiplicaron 
y se hicieron inencontrables. 
Tu voz tembló, 
o se volvió firme, susurró, se estremeció, 
acabó convirtiéndose en una cantilena, 
fue el único sonido en la inmensidad de la noche 
calló, a mi lado. 
Tus cabellos lacios se ondularon; 
tus ojos claros se oscurecieron; 
tus grandes dientes se volvieron pequeños; 
en la tersa piel de tus labios 
se vio una fina muestra, suavemente dibujada; 
en tu barbilla, siempre lisa, 
toqué un hoyo que no había estado allí nunca; 
y nuestros cuerpos, 
en vez de hacerse daño el uno al otro, 
se ensamblaron, jugando, en una sola cosa, 
mientras que, en la pared de la habitación, 
a la luz que llegaba del farol de la calle, 
se movían los matorrales de los jardines de Europa, 
las sombras de los árboles de América, 
las sombras de los pájaros nocturnos de todas partes. 

Sin embargo, la duración 
no está vinculada al amor de los sexos. 
Puede, de la misma manera, 
envolverte en el amor que ejercitas ininterrumpidamente con tu hijo 
y allí no necesariamente en las caricias, 
pasándole la mano por la cara, besuqueándolo, 
sino, una vez más, sólo dando un rodeo por las cosas que no tienen importancia, 
¿por el camino real que pasa por algo distinto? 
el servicio de amor 
con el que, al hijo, sirviéndole, 
le dejas en paz: 
la duración con tu hijo, 
cobra vida tal vez 
en los momentos de la escucha paciente, 
en el momento en que tú, 
con el mismo gesto cuidadoso 
con el que diez años antes 
colgabas en la percha 
el abrigo azul, con capucha, "talla infantil", 
cuelgas ahora la chaqueta de cuero marrón, "talla adulto", 
en una percha 
completamente distinta 
de una ciudad completamente distinta; 
la duración con tu hijo, 
puede sobrevenirte 
cada vez que, encerrado desde hace horas en la habitación, 
con un trabajo que a ti te parece útil, 
oyes en el silencio lo que te falta 
para que todo esté bien; 
oyes cómo se abre la puerta de la casa, 
signo del regreso al hogar, 
que a ti, en aquel momento, 
el más sensible a los ruidos de los sensibles a los ruidos, 
con sólo que estés haciendo lo que debes hacer, 
suena como la más hermosa de las músicas.
Y la duración con tu sucesor 
la vives quizá con la máxima fuerza 
cuando te haces invisible: 
cuando lo miras en secreto, en su camino cotidiano; 
vas delante del autobús al que ha subido, 
para luego, entre la serie de extraños que están junto a la ventana, 
ver pasar 
el único rostro conocido y familiar; 
o simplemente te lo imaginas desde la lejanía 
entre los otros, protegido por los otros, 
respetado por los otros, 
en el barullo de los metros. 

Para estos momentos de duración 
el poema se permite un verbo especial: 
te estrellean." 

GRACIAS 
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Miguel Ángel Cervantes Almodóvar
Miguel Ángel Cervantes Almodóvar

Poeta y mentor de personas creativas bloqueadas y escritores

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